Todos hemos sentido deseos de matar a alguien alguna vez en la vida, y la brecha que separa el desearlo y hacerlo es una delgada línea, equivalente a la diferencia entre cordura y locura…la locura puede ser definida de muchas maneras, de todos modos no lleguéis a pensar que estoy loco, tengo justificaciones, bastante validas, y probablemente al terminar mi relato llegareis a estar de acuerdo con el hecho de que ahora mismo me encuentre frente al cuerpo inerte de Waterloo .
Siempre he querido hacer algo así, por lo tanto empezare como empiezan todas las historias…
Todo empezó una fría mañana de verano………
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